miércoles, 31 de diciembre de 2014

Bienvenido 2015



¡¡¡ Bienvenido 2015 !!!

Todos te estábamos esperando con los brazos abiertos.
Nuevas oportunidades, nuevos proyectos, nuevos desafíos.

365 días de todos los colores y de buenos momentos.


Vira Lata na Via Látea



domingo, 7 de diciembre de 2014

La vida es sueño




Dejo aquí el soliloquio de Segismundo de la obra "La vida es sueño" de Calderón de la Barca, que mucho me impresionó cuando lo leí en el libro de Lengua Española de 5º de E.G.B. Como diría Aute: ¡Qué toda la vida es cine y los sueños cine son!

"SUEÑA EL REY QUE ES REY"

Pedro Calderón de la Barca


Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida?  Un frenesí.
¿Qué es la vida?  Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Soliloquio: Fragmento de "La vida es sueño")

P.D: La fotografía es de Chema Madoz


El tiempo




El otro día en la escuela, en una prueba bimestral, se me ocurrió preguntar a los alumnos de 6º Ano, qué es el tiempo y que intentarán definirlo a su manera, con sus palabras. Los resultados fueron increíbles. Todas las definiciones me sorprendieron por su carga de filosofía, metafísica y de pragmatismo adolescente.

Leed las definiciones y decidme cuál es la que más os gustó. Ah se me olvidaba, las respuestas están en portugués.


EL TIEMPO / O TEMPO:

- Eu defino tempo como momento. Cada segundo é um tempo. O tempo é o passar.

- O tempo é infinito, ele nunca muda.

- O tempo é basicamente tudo. Ele sempre existiu e sempre vai a existir, antes de nós existirmos e quando pararmos de existir.

- Para mim o tempo é o passado, o presente e o futuro. É tudo que já aconteceu e o que acontecerá.

- Para mim o tempo é definido como uma linha que liga o passado, o presente e o futuro. O tempo define o dia, a noite, a hora, o ano, etc. Ele tem relação como os movimentos da terra. Não podemos parar os movimentos da terra, assim como não podemos parar o tempo.

- Para mim o tempo é uma coisa que passa durante o dia.

- O tempo é o ritmo e a velocidade do envelhecimento do universo.

- O tempo são os momentos da sua vida.

- O tempo é todo, ele não tem começo, nem meio, nem fim. É como uma linha continua que não cabe em um pedaço de papel.

- É algo que acontece e se for meteorológico pode estar nublado.

- O tempo é o passar das horas e o modo em que está o clima.

- O tempo é infinito pois existe antes da invenção do mundo.

- O tempo para mim vale ouro porque sem o tempo estariamos perdidos no propio tempo. 

- O tempo está passando enquanto fazemos a prova.

- O tempo para mim é sem fim, enquanto haver o universo vai ter tempo e nunca sabemos o que vem pela frente.

- Tempo para mim é o resultado de todos os movimentos da terra: rotação e translação.

- O tempo é o ciclo da vida. Desde que nos estamos na barriga de nossa mãe até a nossa morte.


Os dejo aquí también la letra de la canción "Oración al tiempo" del gran Caetano, llena de filosofía vitalista y luminosa.

Oração ao Tempo
CAETANO VELOSO


És um senhor tão bonito
Quanto a cara do meu filho
Tempo, tempo, tempo, tempo
Vou te fazer um pedido
Tempo, tempo, tempo, tempo

Compositor de destinos
Tambor de todos os ritmos
Tempo, tempo, tempo, tempo
Entro num acordo contigo
Tempo, tempo, tempo, tempo

Por seres tão inventivo
E pareceres contínuo
Tempo, tempo, tempo, tempo
És um dos deuses mais lindos
Tempo, tempo, tempo, tempo

Que sejas ainda mais vivo
No som do meu estribilho
Tempo, tempo, tempo, tempo
Ouve bem o que te digo
Tempo, tempo, tempo, tempo

Peço-te o prazer legítimo
E o movimento preciso
Tempo, tempo, tempo, tempo
Quando o tempo for propício
Tempo, tempo, tempo, tempo

De modo que o meu espírito
Ganhe um brilho definido
Tempo, tempo, tempo, tempo
E eu espalhe benefícios
Tempo, tempo, tempo, tempo

O que usaremos pra isso
Fica guardado em sigilo
Tempo, tempo, tempo, tempo
Apenas contigo e comigo
Tempo, tempo, tempo, tempo

E quando eu tiver saído
Para fora do teu círculo
Tempo, tempo, tempo, tempo
Não serei nem terás sido
Tempo, tempo, tempo, tempo

Ainda assim acredito
Ser possível reunirmo-nos
Tempo, tempo, tempo, tempo
Num outro nível de vínculo
Tempo, tempo, tempo, tempo

Portanto, peço-te aquilo
E te ofereço elogios
Tempo, tempo, tempo, tempo
Nas rimas do meu estilo

Tempo, tempo, tempo, tempo

Maneras de vivir



En su día, es decir a comienzos de los ochenta las canciones de Leño no estaban hechas para alguien como yo y así dejé pasar de largo aquel rock callejero y pasota, sin embargo ahora descubro que Rosendo era ya un poeta del asfalto con su guitarra Fender Stratocaster. "Hijos del agobio" era el lema de su manifiesto musical.

"MANERAS DE VIVIR"
(Rosendo Mercado)

No pienses que estoy muy triste 
si no me ves sonreir 
es simplemente despiste 
maneras de vivir. 

Me sorprendo del bullicio 
y ya no sé qué decir 
cambio las cosas de sitio 
maneras de vivir. 

Voy cruzando el calendario 
con igual velocidad 
subrayando en mi diario 
muchas páginas. 

Te busco y estás ausente 
te quiero y no es para ti 
a lo mejor no es decedente 
maneras de vivir. 

Voy aprendiendo el oficio 
olvidando el porvenir 
me quejo sólo de vicio 
maneras de vivir. 

No sé si estoy en lo cierto 
lo cierto es que estoy aquí 
otros por menos se han muerto 
maneras de vivir. 

Descuélgate del estante 
y si te quieres venir 
tengo una plaza vacante 
maneras de vivir

P.D: La fotografía es de Chema Madoz

jueves, 13 de noviembre de 2014

Manoel de Barros



PALAVRAS & PERALTAGENS

"Distâncias somavam a gente para menos. Nossa morada estava tão perto do abandono que dava até para a gente pegar nele. Eu conversava bobagens profundas com os sapos, com as águas e com as árvores. Meu avô abastecia a solidão. A natureza avançava nas minhas palavras tipo assim: O dia está frondoso em borboletas. No amanhecer o sol põe glórias no meu olho. O cinzento da tarde me empobrece. E o rio encosta as margens na minha voz. Essa fusão com a natureza tirava de mim a liberdade de pensar. Eu queria que as garças me sonhassem. Eu queria que as palavras me gorjeassem. Então comecei a fazer desenhos verbais de imagens. Me dei bem. Perdoem-me os leitores desta entrada mas vou copiar de mim alguns desenhos verbais que fiz para este livro. Acho-os como os impossíveis verossímeis de nosso mestre Aristóteles. 

Dou quatro exemplos:

1) É nos loucos que grassam luarais; 
2) Eu queria crescer pra passarinho; 
3) Sapo é um pedaço de chão que pula; 
4) Poesia é a infância da língua. 

Sei que os meus desenhos verbais nada significam. Nada. Mas se o nada desaparecer a poesia acaba. Eu sei. Sobre o nada eu tenho profundidades". 

MANOEL DE BARROS



POSDATA (en español):

Te has ido, viejo maestro, un jueves de noviembre cuando el día no hacía nada más que comenzar y todos nos íbamos camino del trabajo, sorteando el oficio de vivir.

Te has ido, viejo maestro, porque alguien lo ha dicho en las noticias de la televisión y nos dejas solos en aquel lugar del que tanto hablabas, cerca del abandono.

Te has ido, viejo maestro, y nos dejas tus palabras y tus travesuras con la gramática brasileña, palabras desimportantes, despropósitos poéticos que nos llevaban de vuelta a una infancia olvidada en aquel cuaderno escolar, donde dibujábamos hormigas, estrellas y silencios.

Te has ido, viejo maestro y nos dejas la materia de la poesía escondida en las páginas de tus libros, onde pássaros, adjetivos e meninos do mato assoviam a tua ausencia.

Você já sabia que "ontem choveu no futuro".


martes, 11 de noviembre de 2014

Rafael Alberti, poeta de lejanías





Encontré este poema escondido en las páginas del diario de 1977 de Francisco Umbral, que él tituló "Diario de un escritor burgués". Es un poema en prosa, es un retrato, es una fotografía de aquellos años de la Santa Transición. Alberti, poeta de lejanías, volvía de Italia para ser elegido Diputado por el Partido Comunista.


RAFAEL ALBERTI

Alberti era una rosa grande de adolescencia,
Alberti era una espada rota contra los mares,
Alberti era el poeta alto de lejanías
cuya palabra de oro llenaron de silencio.
Iluminó mis años de niño de derechas
con la verdad remota de su clavel alzado.
Fuimos generaciones que vimos en Alberti
no sé qué azul torero al que aventó la guerra,
no sé qué alegre golfo hijo del veintisiete.

Le visité en Italia, Góngora en su palabra,
enriqueció mis ojos de claras sinestesias,
y un árabe de plata, barroco y castellano, 
se queda en su verso, eterno contra el sol.
Ahora no vuelve a España: España es la que vuelve,
todo lo que resume este andaluz caliente,
museos que se levantan álgidos de su verso,
pueblos que se arraciman altos en su palabra.

Yo le visito a veces, toco su voz de lejos,
política y poeta, aves en su cabeza,
todo lo que la imagen como conocimiento,
todo lo que el barroco, como pan repartido,
puede dar a los hombres cuando lo parte un hombre.

Francisco Umbral, Mayo de 1.977

Extraído del libro:  “Diario de un escritor burgués”.
Ediciones Destino. Barcelona, 1.979.




Alberti, poeta en el siglo 

Con Rafael Alberti se despide la generación del 27, tras haber celebrado el centenario de Gerardo Diego, otro de los grandes en una generación singular por su densidad, por su longevidad y por el tono y el acento diferentes que trajeron a la vida española. Con ellos puede decirse que principia nuestro siglo XX, o nuestra verdadera europeidad.

Alberti, como Lorca, se inicia en el costumbrismo andaluz, pero un costumbrismo estilizado hasta la poesía pura. Una tierra, un paisaje, un mundo tan espacioso y cerrado al mismo tiempo, tan denso como la plural Andalucía, gravita muy dulcemente sobre el poeta joven. Pero Alberti no se quedaría en ninguna clase de localismo (como tampoco Lorca), sino que es un poeta que participa como ningún otro en la Historia y el tiempo: guerra de España, revolución soviética, vida viajera, compromiso, incardinamiento en todos los momentos del siglo. Primero se salva en el neoclasicismo de su libro a la pintura y luego es el poeta político de las revoluciones española y rusa, el existencial de El hombre deshabitado, el expresionista de El esperpento, el surrealista de Sermones y moradas y "Sobre los ángeles", el memorialista de "La arboleda perdida", el caminante de Roma que se reencuentra allí con su apellido italiano. En Alberti se da, pues, el poeta más cosmopolita de su generación, el poeta de la Historia, el más «vivido», el más viajado. Su destino se asemeja más al de su amigo y correligionario Pablo Neruda que al de los otros hombres del 27, de vida más bien burguesa y estudiosa, incluso en el exilio.

Lo que ha quedado entre el gran público es el poeta andaluz (a lo que él vuelve siempre, con poderosa fidelidad a los orígenes), pero Rafael Alberti también tiene algo de Blas Cendrars y de aquella poesía cosmopolita de los años veinte. Sólo que en Alberti no se trata de un cosmopolitismo frívolo, sino de un exilio itinerante y un afán, muy de la época, de convertir el mundo en texto, por los cuatro continentes. Las grandes corrientes del siglo, que ya hemos enumerado, le atraviesan más que a cualquier otro de su generación. Gustaba definirse como «poeta en la calle». Poeta en el siglo, diríamos ahora, por la pluralidad de su peripecia biográfica, tenazmente cantada, fieramente contada. 

Francisco Umbral, Octubre de 1.999

viernes, 7 de noviembre de 2014

La Gioconda de Duchamp



La Gioconda de Duchamp (1919)

Las vanguardias de entreguerras se dedicaron a ponerlo todo patas arriba y el señor Duchamp tuvo la ocurrencia de pintarle unos bigotes a la Gioconda de Da Vinci. El Renacimiento se transformó en surrealismo con esta provocación infantil mal intencionada.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Crônica de um sábado de Outubro



Crônica de um sábado de outubro

Juan López


Não era dia de aula, não tinha tarefa de matemáticas, nem de geografia. Era um sábado do mês de outubro e aquele dia no lugar de estar dormindo mais um pouquinho na cama e depois curtir aquela preguiça tomando o café da manhã na frente da tevê, alguns alunos haviam ido à escola. Lá estavam todos, (todos os que estavam) sentados, reunidos na porta da entrada, esperando ansiosos e brincalhões. Os alunos do sexto ano “A” da Escola CIE, juntos com Tânia, a professora de língua portuguesa e Juan, o professor de Espanhol, iam fazer um city tour pela cidade de Rondonópolis.

Os primeiros alunos em subir se colocaram no final da van, tudo eram risos e olhares de cumplicidade, misturado com o calor sufocante do Mato Grosso, que já desde primeiras horas da manhã castigava inevitavelmente a todos seus habitantes. O dia anterior, no jornal da tevê a apresentadora da previsão do tempo falou que aquele fim de semana seria o mais quente do ano.

A primeira parada foi o “Marco Zero” de Rondonópolis, local onde hoje se encontra “O cruzeiro estilizado”, uma grande cruz de metal no alto de um monumento de pedra. Esta à margem do Rio Vermelho, onde tudo começou pois ali se fazia a travessia do rio em uma balsa. Aqui tiramos as primeiras fotos para registrar este momento cultural.

Do outro lado está Casario, um lugar tranquilo para passear no final da tarde, onde tem pequenas casas que há alguns anos foram reformadas pela prefeitura e transformadas em lojas que vendem artesanato e comidas típicas da região. A rua estava interditada porque o Banco do Brasil realizava um evento de promoção para venda de carros com juros baixos e parcelas a perder de vista. “Toda a linha Ford com taxa zero”.

De lá fomos visitar a primeira agência dos correios na Rua Floriano Peixoto e depois olhamos desde as janelas da van o primeiro hotel da cidade. O tempo avançava rápido no relógio daquela manhã de sábado e o próximo lugar escolhido era a Escola Sagrado Coração de Jesus, uma das escolas mais antigas de Rondonópolis. As ruas estavam fervendo de carros e pessoas e nós estávamos indo em direção à Praça dos Carreiros, onde um ipê amarelo conversava baixinho com uma velha carroça, transformada em escultura, que ainda está no meio da praça. Depois avançamos pela Avenida Amazonas rumo ao Rio Arareau, onde antigamente as pessoas se juntavam aos domingos e tomavam banho. Os alunos iam fazendo monte de fotos com os celulares até chegar de novo à escola, onde outros alunos, de outras salas estavam terminando os painéis da Feira de Ciências. 

Na saída da van todos os alunos deram “um tchaozinho” e “um muito obrigado” ao condutor Leo, um jovem rondonopolitano que nos levou um sábado de outubro para conhecer um pouco melhor a cidade onde moramos, nos divertimos e sonhamos todos os dias do ano. A propósito, Maria Clara falou para todos mandarem as fotos no whatsapp, ao grupo “Respostas” da sala. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Cabeza pensante




"Sé tú mismo, ya que todos los demás están cogidos”

OSCAR WILDE


"Mi vida ha estado llena de terribles desdichas, 
la mayoría de las cuales nunca ocurrieron". 

MONTAIGNE 



"Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo”

JULIO CORTáZAR



"El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar.”

FRANÇOIS-RENÉ DE CHATEAUBRIAND



"Nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido”

MARY ANN EVANS



"Leer es pensar con el cerebro ajeno en lugar de hacerlo con el propio”

SCHOPENHAUER



"Yo sé que todo es irreal, pero no sé cómo probarlo”

E.M. CIORAN

""Nada más triste que saber que uno sabe escribir, pero que no necesita decir nada de particular, nada en particular, ni a los demás ni a sí mismo".”

JAIME GIL DE BIEZMA

Umbral & Elvira Lindo



Elvira Lindo versus Francisco Umbral con un poco de resentimiento y una cierta adoración con reservas. La prosa sonajero no le agradaba a quien no aparecía citado en sus negritas. Umbral fue luminoso en aquel Madrid 1975, Madrid 1979. He aquí tres artículos que justifican esta "brillante" idea.



El País, Lunes 2 de Septiembre de 2007
DON DE GENTES
>> Madrid, 1975

ELVIRA LINDO

A Umbral le costó compartir espacio con aquel batallón de escritores que le nació a la democracia y que él llamaba, jocosamente, los 150 novelistas de Carmen Romero.

LA CARA DE UMBRAL en la primera página de este periódico es ya, sin titulares que la justifiquen, el mismo anuncio de su muerte. Umbral en primera página del periódico desde el que nos descubrió a tantos adolescentes indocumentados que las columnas podían ser otra cosa. Abro las páginas de éste y de otros diarios para encontrar en las necrológicas un rastro de mi propia juventud y encuentro una especie de vacío más moral que físico, como la premonición de que el tiempo no tendrá que esforzarse mucho por borrar su rastro. Pienso, con la egolatría cruel del lector, en lo que se va de mí en esta muerte, y veo pasar en procesión, llevando al muerto, mis 15, mis 16 años, aquel tiempo en el que la joven de barrio iba al centro haciendo el mismo viaje que el muchacho de pueblo cuando venía a la ciudad. Ahora ya no hay pardillos ni paletos, el concepto mismo está oculto tras el manto de la corrección política, y los jóvenes airados tienen la universidad al lado de la casa de su madre. Se ganó en comodidad, pero se perdió en literatura. De eso precisamente estaba construida la literatura de Umbral -el hombre que cambiaba vergonzantemente los datos primeros de su biografía-, de la peripecia del chico de provincias que conquista la gran ciudad valiéndose de rabia, trabajo y una especie de resentimiento social que se le quedó enquistado toda su vida.

Leo los recuerdos que sobre él se escriben y encuentro una especie de frialdad indisimulada, como si la muerte guardara siempre cierta simetría con la vida y el muerto recibiera los gestos de afecto en el mismo tono que él los prodigó, distantes, cicateros. Lo paradójico es que al charlar con varios amigos de este oficio veo que no compartimos en absoluto el punto de vista; para algunos intelectuales, la prensa ha exagerado los elogios hacia este escritor que practicaba lo que Marsé denominó algo así como la prosa gaseosa. En una última entrevista televisiva, Umbral, sombra ya de sí mismo pero fiel al personaje umbraliano, ese tipo que nunca concedía una sonrisa, decía: "La posteridad no me importa en absoluto". En ese momento, él, que siempre estuvo preocupado por no ser confundido con ningún otro pájaro de su oficio, se unió más que nunca a la corriente de lugares comunes que inundan las declaraciones de los literatos y dijo lo que nadie puede creer, que lo que viene después no importa. No sé si le llorarán muchos seres queridos, pero él, el escritor permanente, habría deseado ardientemente ser llorado por sus lectores.

Tal vez sea ése el punto de debilidad o ternura con el que los allegados quieren adornar la personalidad del que fue desabrido y a veces cruel. Lamentablemente, la imagen del escritor, del cómico, del artista no está esculpida por los amigos, sino por lo que el público tiene a la vista, y el público vio, en ese Umbral de los últimos años, a un hombre condenado a la soledad del que no ha sabido o no ha querido tener discípulos. La generosidad es una inversión a largo plazo, y no hay nada más terrible que no haber sabido tenerla. Como el padre que racanea a los hijos, a Umbral le costó aceptar el cambio de su propio país, le costó compartir espacio con aquel batallón de escritores que le nació a la democracia y que él llamaba, jocosamente, los 150 novelistas de Carmen Romero. El chiste se quedó viejo y sin sentido. Como se quedaron sin fuste aquellas teorías peregrinas sobre la novela escrita por ordenador y la vulgaridad de la novela con argumento. Nada de eso vale ya. Sin embargo, aunque sólo por traicionar una costumbre bien española, no pertenezco a aquellos que pagan cicatería con cicatería. Lo que es, es. Para un país tan estrecho y tan cateto como era el nuestro, Umbral fue luminoso.

En sus columnas le estabas viendo cruzar esa ciudad que su mirada embellecía, hablaba de Baudelaire y de Nadiuska, de Proust y de Tierno, de Warhol y de Pitita; llevaba la literatura a la tinta del periódico sin olvidarse de la maravillosa vulgaridad diaria, del sonido cimarrón de la calle. Ahí está nuestra deuda, la tiene hasta ese escritor o columnista que no le quiere deber nada a nadie. Crecimos bajo su influjo y nos provocó vocaciones con una simple frase, "iba yo a comprar el pan". Lo demás, ya se sabe, la arbitrariedad, la grosería, la venganza fácil en la columna del día después, la deslealtad, el chismorreo de intimidades y los libros lanzados a la piscina.

Todo innecesario por mucho que hubiera quien le riera la gracia. Cada columnista tiene su propio club de damnificados, pero eso no quiere decir que la crueldad sea la esencia del columnismo ni que sea lícito engolfarse con aquellos que te animan a dar caña. Ahora que su presencia ya no es intimidatoria porque ni tan siquiera está y que algunos de sus amigos, algunos compartidos con Cela, pueden entender que a la larga se consigue más con la admiración que con el miedo, es cuando tal vez haya que leer de nuevo (no digamos releer, por Dios) aquellas memorias del niño de derechas y el retrato del joven malvado. No por el bien de la literatura, cuidado: el lector, que padece un egocentrismo sólo comparable con el del escritor, lee para recuperar o para no perder.

Como el ave carroñera, me llevaré a un rincón una de esas antiguas novelas en las que una mano certificó, con caligrafía juvenil, el momento en que el libro entró en mi vida, Madrid 1975, Madrid 1979 y así. Cada vez que las palabras del escritor me ofrezcan intacto el bocado del recuerdo, estaré haciéndole un homenaje a aquel escritor que leí apasionadamente. A pesar de él mismo, que trabajó sin descanso por aquello que más temía, la fugacidad.

El País, Domingo, 26 de septiembre de 2010
DON DE GENTES 
>> La tecla, el humo, el whisky

ELVIRA LINDO 

Novelas de ordenador. Es una expresión que acuñó Paco Umbral a finales de los ochenta para definir a esos jóvenes novelistas que le estaban pisando los talones con unas novelas que, al parecer, se escribían solas. La idea de Umbral no era tan peregrina, respondía a la vieja creencia de que todo lo que entrañaba una dificultad física acababa siendo más auténtico: la letra, con sangre entraba; las cartas, a mano y por correo regular, y las novelas, a máquina pero con múltiples correcciones a mano para que los estudiosos pudieran teorizar en un futuro sobre el misterio de la creación. Cuidado, máquina de escribir, pero nunca eléctrica, sino con el tracatrá fundamentalista del teclado; flotando en el aire y adherido a los muebles, el humo y el olor del tabaco, y en un rincón, la papelera, a fin de encestar los folios frustrados. Para completar el cuadro, el whisky, ese liquidillo mágico que, a su manera, también consiguió que algunas páginas se escribieran solas. Así salieron. Ah, la mítica de la escritura. Cierto es que a algunos escritores les pareció que el proceso enojoso de aprender a manejar un ordenador, el silencio del teclado, el dejar de fumar o el mantener el whisky a una distancia prudencial acabaría con la magia de la literatura. No ocurrió así. Tampoco la falta de ruido de las máquinas de escribir restó talento al que lo tenía, ni la comodidad de borrar sobre la pantalla consiguió que los libros o las columnas se escribieran solas. 

A los novelistas por ordenador, decía Umbral, les resultaba tan fácil escribir novelas que tendían al novelón. Qué ironía en quien escribió tanto y de manera tan compulsiva. Pero entiéndaseme, no recuerdo aquellas afirmaciones con antipatía, son tan de época que resultan útiles para hacer recuento de cómo ha cambiado nuestra vida en veinte años. Uno de los ritos obligados cuando viajabas al extranjero era buscar un quiosco céntrico en el que vendieran algún periódico de tu país. Tu país está ahora metido en un aparato diminuto. 

En realidad, esa voz de Umbral atacando a los primeros escritores que se pusieron tecnológicamente al día es algo muy antiguo, no ya en la negación de la modernidad, sino en la defensa de uno mismo frente a un mundo que no se acaba de comprender. A mí me costó dejar el tracatrá, me costó amoldarme al silencio, a la pantalla y a la navegación. Lo que ahora es natural fue en su momento tan abstracto, tan difícil de comprender como un logaritmo. Hoy, mi pequeño ordenador contiene miles de voces, las de amigos, las de conocidos, las de gente que muerde también. Eso sí, no te escribe novelas ni artículos. Ay. Pero como bien debía de saber Umbral por un buen amigo suyo, eso era más antiguo que la tecnología virtual, eso te lo hacían los negros de toda la vida.

El País, Domingo 3 de Mayo de 2015
DON DE GENTES
>> El arte de irse

Estamos silenciando a los que vienen detrás, a los que tienen la edad de ser nuestros hijos

ELVIRA LINDO

Muestran algunos escritores, entre ellos mis amigos Jabois o Soto Ivars, una adoración sin reservas a Umbral como el columnista que supo pasar a tinta las palabras de la calle. Yo les digo que viví en directo esa fascinación, que fui la jovencita que leía con asombro los paseos escritos del cronista melenudo, soñaba con una vida de zascandileo nocturno y aspiraba a ser una columnista que esparciera negritas, como se echa la sal a un guiso, dando cuenta de todos los encuentros sabrosos que me salieran al paso. Pero había un malentendido en todo eso. Como bien es sabido, Umbral brujuleaba poco por la calle que decía conocer tan bien y tuvo siempre una relación de recelo hacia los más jóvenes. De hecho, se apuntó muy activamente a la denigración de los que fueron creando una comunidad de lectores de la que se han beneficiado todos los que surgieron después. Asombra pues el encandilamiento sin matices que despierta ahora don Paco entre algunos de los nuevos, porque el brillo y el genio de Umbral se fueron apagando en los últimos años precisamente por no haber aceptado que había otros tan buenos o incluso mejores que él, que jugaban con referencias de una mundanidad más real y habían superado las estrechas fronteras de la cultura española de entonces. Había una burla umbraliana hacia el esforzado cosmopolitismo de los nuevos, y ahí le secundaban todos aquellos que temían que nuestra cultura, tan recogidita, se infectara con palabras ajenas.

La mezquindad estrecha la mirada y empeora la escritura porque impide nutrirse de lo que hacen otros. Ningún escritor es único. Y cuando es único es porque se alimenta patológicamente de sí mismo y es incapaz de comportarse como el anciano de Goya que resume en dos palabras la más sabia actitud que uno puede tener ante la vida y ante cualquier oficio: “Todavía aprendo”.

martes, 28 de octubre de 2014

Soñándote



Encontré hace algunos días los primeros poemas que publicó Francisco Pérez Martínez, un heterónimo de Pacumbral en una revista de León, allá por el año 1954-55 y los dejo aquí escondidos en este blog "nocturno, noctámbulo y nocherniego". Tenía tan solo 22 años y parecía estar incapacitado para la felicidad, esos instantes de plenitud que tal vez podrían reconciliarlo con su pasado. No sé porqué no aparecieron en su "Obra poética" publicada en 2009. Tal vez eran el fruto prematuro de un poeta que eligió la prosa de los periódicos para "festonear" la actualidad con la rosa y el látigo de sus palabras.



1.

Te miré hasta el final de tu mirada
liberando mis ojos en el cielo
lento de tus pupilas. Quieto vuelo
de mi alma en tu altura desvelada.

Honda y serena plenitud distante
de la luz que en tus ojos se remansa,
claro contacto de la hoguera mansa
que te revela y besa en cada instante.

¡Qué juventud de azules en tu frente
propicia al infinito atardecido
gloriosamente han sobrevivido

A la luz en cada flor ausente.
Gloriosamente sueñas en la tarde
que te eterniza en su postrer alarde.


F.P. (1954)


2.

Las dichas van en tropel
y no acierto con la mía.
Todo yo en pos del corazón,
¿y el corazón en pos de qué?
Le basta con detenerse
en su perpetua busca
para ser en centro del universo,
pero el instante de la plenitud
siempre le sorprende lejos,
ganando en botín y aventura

su propia juventud al tiempo.

F.P. (1955)


3.

Tengo la dicha en mí
y no acierto a alegrarme con ella.
Me la siento de algún modo,
habitándome confusamente.
me la ven los demás
y me la veo en ellos.
Su luz de tan dentro
es ya la que alumbra fuera.
Mas, voy a mirarla a solas
y se me torna tristeza.

F.P. (1955)


4.

En la alegría soy múltiple
y en la tristeza uno.
y después de cada alegría
y de cada tristeza,
esto que de mí me queda
para seguir siendo yo,
para reconocerme una vez más,
y que es ya el principio
de nueva lucha y esperanza.
De la pasión a su nostalgia,
mi juventud siempre a salvo.

F.P. (1955)

domingo, 26 de octubre de 2014

Umbral de otoño



Desde que leí la edición que hizo Cátedra del libro "Mortal y rosa", siempre busqué aquel artículo que el viejo maestro del Ampurdán, Josep Pla, había escrito en la revista "Destino" sobre este libro-diario-novela, donde la vida mortal y rosa se transfiguraba en palabras, nunca antes escritas, ni respiradas, ni bebidas en noches insomnes y donde nada parece tener sentido. 


Revista Destino (Barcelona), 9-15 de Octubre de 1975

Calendario sin fecha  

Umbral de otoño  

JOSEP PLA

Tengo el gusto de comunicarles que acabo de leer un libro del considerable escritor Francisco Umbral, titulado “Mortal y rosa” que lleva el número 468 de la colección “Ancora y Delfín” de DESTINO. Desde luego es un libro muy curioso, sorprendente o que al menos a mí me ha sorprendido en gran manera.
  
No creo que tenga la menor duda que desde la aparición de la primera pareja humana (Adán y Eva) y de su colocación en el Paraíso Terrenal (me atengo, como ustedes pueden ver, a nuestro Génesis), la aparición de criaturas, de seres humanos en este espacio del cosmos, ha sido literalmente gigantesca, fabulosa, de una voluminosidad inaudita. ¿Sería posible contar su número? En un mundo en que se han contado tantas y enormes cosas, la velocidad de la luz, considerables distancias y el número de billetes en circulación en los momentos de las mayores inflaciones, el recuento humano no se ha hecho, a pesar de disponer de grandes astrónomos y de economistas tan distinguidos.  

Desde luego los niños han estado siempre de moda, y aunque haya personas que creen lo contrario en los presentes momentos, no ofrece la menor duda que su aparición ha llenado de gozo a las personas que en ello han intervenido, a sus familiares y amigos. Pero el caso es que no poseemos un recuento, ni aproximado ni real, de nacimientos desde la época del Paraíso. Ello hubiera sido, a mi modesto entender, de un grande y positivo interés, entre otras razones porque el hecho hubiera proyectado una cierta luz, cuando menos sobre los acontecimientos públicos que la historia ha ido recogiendo. Habrán ustedes podido observar, leyendo las historias que se están produciendo en estos días, el interés que van tomando los desastres demográficos, las pestes y epidemias que han agotado a la humanidad, las guerras y revoluciones que se han producido con cantidades enormes de víctimas, los desplazamientos humanos que en esta tierra en los últimos años han ocurrido. En las oscilaciones históricas parecen tener más peso los muertos que los vivos, quiero decir los que murieron prematuramente que los que llegaron a viejos.  

Creo que podría demostrarse que sobre la aparición de las criaturas en esta tierra se han escrito pocos libros. No han escrito sobre ellos ni los escritores profesionales que fueron sus padres, a pesar de que siempre se quejan de no tener tema pare sus producciones; ni de los escritores no profesionales, que suelen ser muy buenos, al encontrarse ante el acontecimiento; ni los padres de familia, poco dados a escribir. Si la aparición de un hijo, cosa a todas luces importantísima, hubiera producido un documento literario o del orden que fuere, es casi segura que el número de libros y papeles que se hubieran producido sería considerable. Pero no ha sido así. El número de mamotretos grandes o pequeños existentes sobre este importante tema es irrisorio, escasísimo. Al menos, hasta donde llegan mis conocimientos.  

No seré yo quien afirme que la producción de una cosa así no sea delicada. Lo es, y en gran manera. Con el nacimiento y desarrollo de las criaturas pueden ocurrir las cosas más sorprendentes. En definitiva, todo padre de una criatura, en relación con su hijo, es un profeta. El papá augura esto, augura aquello. El papá augura, hace sus proyectos, se lanza casi siempre a las imaginaciones que a él más le complacen y que, por complacerle son siempre las más inequívocas. Pero, y si resulta lo contrario de todo lo que la imaginación habría formulado, ¿qué sucede? La criatura sobre la cual se escribió un libro, inevitablemente lleno de proyectos y de augurios (ocultos o explícitos), luego resulta que la vida le lleva por otro camino, a veces por un camino opuesto. ¿Qué resultó de todo lo que se ha proyectado y escrito? Los papás siempre quedan a salvo, porque todavía existe en nuestra sociedad, como sentimiento indiscutible, el amor de los padres por los hijos. ¿Pero los hijos como quedan si los acontecimientos le llevan a seguir un camino distinto del que sus padres creyeron que indefectiblemente seguiría? Si los papes le proyectaron una gran carrera y a menudo hicieron toda clase de sacrificios para lograrlo y luego resulta todo lo contrario - cosa que suele ocurrir -, el ex niño queda subrayado por una especie de notorio ridículo. Y es sin duda por esta razón que muchas veces no se escriben estas fáciles alegorías.
  
Mientras tanto ha aparecido el escritor Francisco Umbral con un libro sobre –sospecho- su primera criatura y se ha lanzado sobre este tema con una fuerza inesperada. ¿A qué ha sido debida una empresa tan sorprendente? El señor Umbral se había distinguido algunas veces en los últimos años por sus elucubraciones y relatos sobre el amor libre, sobre la libertad de los instintos sensuales y sobre las banalidades sin cuento -a veces peligrosísimas- relacionadas con estos acontecimientos. Si no recuerdo mal, fue el escritor Miguel Delibes, que acaba de entrar en la Real Academia Española muy merecidamente, quien dijo que la literatura erótica del señor Umbral debía ser discutida con reservas, porque el erotismo no es, en ningún caso, forma alguna de libertad, sino de todo lo contrario: de la esclavitud más fehaciente, grotesca y demencial llevada a los últimos extremos. Escribo todo esto sin tener delante el texto de Delibes, pero me parece, si mi memoria es clara, que sintéticamente, es lo que dijo. El señor Umbral es un escritor leído -rara avis- que conoce muchos autores que han contribuido al desenfreno de los presentes días. Sin duda, conoce algo de lo que se ha publicado sobre el marqués de Sade, que es muy poco, porque la totalidad de lo que escribió este señor sobre la materia se encuentra perfectamente inédito en la Biblioteca Nacional de París, porque nadie se ha atrevido a echarle mano y llevarlo a la imprenta. En todo caso es natural que Sade escribiera lo que escribió habiendo pasado tantos años de su vida en la cárcel, por razones perfectamente plausibles, por sus más conocidos biógrafos. El erotismo basado en la maldad y la corrupción. Donde no puede recogerse es en la calle y en la vida social positiva.
  
Y he aquí que aparece el señor Francisco Umbral con un libro dedicado a su hijo -sospecho el primero- después de su historia literaria que es tan conocida y que está interesado al parecer en presentar la libertad erótica en todos sus matices. El señor Umbral ha descubierto la paternidad como elemento básico de la vida. Podría parecer ingenuo el descubrimiento, pera nunca es tarde cuando llega. Como buen castellano, el derecho a la propiedad ya lo debió descubrir años atrás. Esto, en todo caso, me encanta, y haber hecho el libro sobre su hijo todavía me encanta más, porque yo, señor Umbral, soy conservador y partidario de conservar todo lo que tenemos, porque ya se han producido excesivas distanciaciones en lo que llevo de vida. Soy partidario de conservar todo lo que tenemos y así lo digo con todas las letras, porque considero, entre otras razones, que diciendo esto estoy en el criterio de todas las personas que en este país tienen alguna cosa en la cabeza. El libro se titula “Mortal y rosa” y ha sido escrito utilizando un alarde de lirismo y con toda la artillería retórica correspondiente. Quizá con un poco más de simplicidad hubiéramos pasado, pero, en fin, la literatura es esto: un puro misterio, y en este libro parece haberlo, aunque yo no tengo el gusto de conocer al señor Umbral.
  
El mes de octubre, cuando se presenta bien, que es el primer mes del otoño, es el mes del año mejor, maravilloso, del país donde habitualmente vivo. En este país, la primavera es corta y suele ser mala y de difícil dominio. El verano suele ser húmedo, dominado por los vientos del sur, bochornoso -este año ha sido muy caluroso-, vulgar, inútil e invadido por el turismo. El invierno es largo, interminable, frío, dominado por estos ventarrones fabulosos de la tramontana, que es la fuerza cósmica mayor y más desagradable que tenemos en el Ampurdán -sobre todo el mestral del Canigó-. El otoño –octubre- suele ser plácido, claro, sin frío ni calor, sutil, con una precisión de líneas, de masas y de colores, que llegan a fascinar la mente humana por poco sentido de la adaptación y de la observación que se posea. El otro día, el doctor Pi y Figueras, a quien me encontré en Pals, me dijo, con su magnífica juventud, que el señor Laín Entralgo había escrito en un libro que las tres comarcas más bellas de Europa son la Provenza, en el sur de Francia, la Toscana, en Italia, y el Ampurdán, en este país. Conozco estos tres países. La afirmación del señor Laín es buena, pera debería invertirse. Yo pondría la Toscana, después de haber vivido tanto tiempo en Florencia, en Fiesole, en Arezzo, en Pisa, en San Gimignano, en Pistola, en Lucca y en Prato, etc. Después pondría el Ampurdán, sin separarlo del Rosellón, porque a pesar de la destrucción de tantas cosas del litoral y de tantas poblaciones del interior abandonadas, se mantiene bellísimo. Y de Provenza, dejando aparte las poblaciones tan célebres del litoral, que contienen tantas diversiones y tanto confort, el interés es un peco legañoso y abandonado. Aix-en-Provence, no. Siendo ciudadano del Ampurdán pequeño, es natural que haya escrito mucho sobre mi país. Donde espero morir y que me entierren en cualquier cementerio. Ahora, el gran mes de este país es el de octubre, porque si hace buen tiempo, todo es dibujado, preciso, exacto, perfecto. 



jueves, 16 de octubre de 2014

Buenas noches, poesía



Buenas noches, poesía

BUENAS noches, poesía, verdad temblorosa del mundo, buenas noches...

Estás en nuestra vida, poesía, como razón libre y última. Podemos vivir aquí esta vida corta y desvalida, de un lado para otro, y en el fondo te tenemos a ti, como un consuelo con el que sólo el alma cuenta por fin. Es increíble y salvador que te tengamos tan segura. Ganamos o perdemos toda la fe, la vida toda, y nadie podrá quitarnos tu luz verdadera; eres la forma de conocimiento y posesión de quien nada sabe ni tiene.

Sé bien que soy tronco
del árbol de lo eterno.
Sé bien que las estrellas
con mi sangre alimento.
Que son pájaros míos
todos los claros sueños...
Sé bien que cuando el hacha
de la muerte me tale,
se vendrá abajo el firmamento.

Qué humilde soberbia redentora puede dar al hombre descorazonado y final el grito íntimo de la poesía. El poeta se queda a solas en estos versos, para, solitario y desposeído, alzar su soberbia legítima y desconocida de hombre en pie, de ser iluminado y pleno. El poeta siente la vida con más profundidad y dolor que nadie. Si el hombre es clave del universo, bien puede decirse que el verdadero y único derrumbamiento de los cielos sobreviene cuando él cae a tierra.

Esta poderosa sensación de cimiento y altura, de clave y posesión, la tiene el alma cuando acierta a estar a solas con la poesía, en intuición hermosa de una verdad inexplicable y emocionante.

Más que belleza, más que ensueño, la poesía es verdad misteriosa, certeza repentina y conmovida. Cuando casi olvidada te tenemos, andas entre las cosas, poesía, libre y eterna, tan pura sin nosotros. Y luego, el encuentro contigo, la salida imprevista al viento luminoso de la lírica.

Hay en la vida diaria de apremios y desganas momentos misteriosamente propicios al abandono en la poesía, secretamente cercanos al sosiego lírico y purificador. Si nadie viniese detrás de nosotros, si el tiempo y los caminos no viniesen empujando, podríamos en uno de esos momentos quedarnos para siempre en ti, poesía, madre inspiradora y total.

Buenas noches, poesía, buenas noches...

FRANCISCO UMBRAL, 1959

miércoles, 15 de octubre de 2014

Una mañana de 1955



La mañana

«Todo lo inventa el rayo de la aurora» 
J.G. 


Entre todos iban trayendo el día, le iban logrando –claridad informe– con su labor, con su esfuerzo, con su clamor innumerable. Habitaban voluntariamente la mañana, colonizaban el día virgen. Recobraban el mundo, recobraban su mundo, ya ciudad.

Todo se congregaba ya, se comunicaba, bajo el gran cielo amanecido, y un alto viento abanderaba el día. Fluían calles raudas en clara dispersión. En todos los recodos de silencio había ya un presentimiento de mundo circundante y transitado. 

Lentas sirenas violentaban el aire, le tensaban, llamando angustiosamente a una epopeya de futuros, enardeciendo para un heroísmo colosal e incógnito. El cielo, abultado de nubes blancas y grises, desplomado y sombrío, era todo él como un enorme presagio. A intervalos, el sol se abría sobre las calles, poniendo un amanecer en cada fachada. Luego, el vasto retroceso de la luz dejaba al mundo desolado y sin colores. 

El día se extendía a la redonda en la gran plaza, desbordaba las calles, viajaba en claros autobuses, se exaltaba en bocinas, entre la luz y la sombra, nublado y despejado, de cara al viento húmedo. 

En la larga avenida de árboles, la vida tenía un despertar dorado y tenue, con luz trémula en los balcones y en los charcos de la calle. Había por el suelo claras hojas caídas, como el rastro de una devastación lenta y melancólica. De pronto, el sol lo alumbraba todo, lo llenaba todo, revelaba los pájaros de cada árbol y dejaba la mañana de par en par. 

Después, la luz volvía a aminorarse poco a poco, y el día se quedaba entornado, en medios tonos y medias voces, respirando un aroma mañanero y distante. 

Arriba, la lenta emigración del cielo. Nubes y viento. Todo iba pasando frente al sol, incoloro y frío, ocultándose y haciéndole reaparecer. Abajo, la ferviente diversidad de la vida; la rotación de las calles y las plazas; caos sin alarma; ventanas; un mercado de fruta, oloroso, colmado, vocinglero; el trabajo de todos, fiesta sin querer; las frentes y los brazos; compás de la ciudad, mundo habitado, inaugurado día… 

En el horizonte, vagamente coloreado, tras las últimas torres, hacia el cielo, todavía le guardaba a la mañana un ámbito puro, recién amanecido y en suspenso, inhabitado, intacto.”  


Publicado en la Revista "Arco" en 1955 por FRANCISCO UMBRAL.