viernes, 30 de agosto de 2013

¿Globalización o Mundialización?




¿Qué se entiende por globalización?

Todos vivimos en nuestro día a día los efectos de la globalización. De esto no hay duda alguna, tan es así que a día de hoy ya no se menciona el concepto como se solía hacer diez o quince años atrás pues se trata de un concepto y un fenómeno plenamente integrado en nuestras vidas. Pero, ¿conoces el concepto de globalización? ¿Sabrías definirlo.

Según Wikipedia (otro producto del mundo globalizado) la globalización es “un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global”.

En la misma línea que Wikipedia se encuentran autores como Guillermo de la Dehesa, quién en su libro “Entender la Globalización” ven a la misma como un “proceso dinámico de creciente libertad e integración mundial de los mercados de trabajo, bienes, servicios, tecnología y capitales“. Pero añade: “Este proceso no es nuevo, viene desarrollándose paulatinamente desde 1950 y tardará muchos años aún en completarse, si la política lo permite“.

Por otra parte, el conocido sociólogo Manuel Castells realizó una contribución diferencial en la definición de globalización considerando el mundo (en su caso la economía) como algo que funciona como una unidad en sí misma a nivel mundial: ”Una economía global es aquélla con la capacidad de funcionar de forma unitaria en tiempo real o en un tiempo establecido a escala planetaria. (…) definiré de forma más precisa la economía global como aquella cuyos componentes nucleares tienen la capacidad institucional, organizativa y tecnológica de funcionar como una unidad en tiempo real, o en un tiempo establecido, a escala planetaria“.

Por su parte, el economista Joan Tugores, contribuye a esta definición de globalización añadiéndole una componente de “homogeneización”: ”Proceso mediante el cual los países van eliminando características diferenciales“.

Algunos consideran que la globalización es un proceso beneficioso -una clave para el desarrollo económico futuro en el mundo- , a la vez que inevitable e irreversible. Otros la ven con hostilidad, incluso temor, debido a que consideran que suscita una mayor desigualdad dentro de cada país y entre los distintos países, amenaza el empleo y las condiciones de vida y obstaculiza el progreso social. Entre los expertos que ven el proceso de globalización con una cierta cautela se encuentra Anthony Giddens, quien hace hincapié en la propia familia mencionando que “la globalización genera riesgos para todas las sociedades, pero el mayor es que los países emergentes o atrasados caigan presa del fundamentalismo y renuncien a liberalizar y democratizar sus instituciones, empezando por la familia, para integrarse en una sociedad global dinámica y pletórica de oportunidades.“

¿Globalización o Mundialización?

Muchos autores consideran más adecuado en español el término mundialización, galicismo derivado de la palabra francesa mondialisation, en lugar de globalización, anglicismo procedente del inglés globalization, puesto que en español «global» no equivale a «mundial», como sí ocurre en inglés. Sin embargo, el Diccionario de la Real Academia Española registra la entrada «globalización», entendida como la «tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales» (DRAE 2006, 23ª edición), mientras que la entrada «mundialización» no está en el Diccionario.

lunes, 26 de agosto de 2013

Eu não vou curtir


A editora Abril decide fechar a Revista Cultural BRAVO! porque não da lucros astronômicos. O número 192 do mes de Agosto será o ultimo. Bravo!!! Bravissimo!!! Quem precisa de cultura quando você pode ler a revista Veja?.

A revista Bravo! lançada em 1997 se propunha a ser um radar do mundo cultural e artístico, trazia o que havia de melhor no mês. Cinema, literatura, artes plásticas, teatro e dança e música. Sempre com ótimos textos que sem o bla bla bla acadêmico tornava o mundo das artes mais instigante. Dando espaço para o novo, o alternativo sem esquecer dos clássicos ou tradicionais. 

A revista lançou periodicamente numeros especiais como "100 Livros Essenciais", "100 Contos Essenciais", "100 Filmes Essenciais", além de números homenageando nomes do cinema e das artes em geral e cidades do brasil, como Bahia e Ceará.

Além de um conteúdo de qualidade, graficamente a revista também era bastante diferenciada, com um design limpo e belo, ótima diagramação de textos e fotos sempre bem exploradas, a revista servia tanto para informar quanto para inspirar.



Bravo!!! Bravisimo!!!



A editora Abril decide fechar a Revista Cultural BRAVO! porque não da lucros astronômicos. O número 192 do mes de Agosto será o ultimo.

Bravo!!! Bravissimo!!! Quem precisa de cultura quando você pode ler a revista Veja.




A revista Bravo! lançada em 1997 se propunha a ser um radar do mundo cultural e artístico, trazia o que havia de melhor no mês. Cinema, literatura, artes plásticas, teatro e dança e música. Sempre com ótimos textos que sem o bla bla bla acadêmico tornava o mundo das artes mais instigante. Dando espaço para o novo, o alternativo sem esquecer dos clássicos ou tradicionais. 

A revista lançou periodicamente numeros especiais como "100 Livros Essenciais", "100 Contos Essenciais", "100 Filmes Essenciais", além de números homenageando nomes do cinema e das artes em geral e cidades do brasil, como Bahia e Ceará.

Além de um conteúdo de qualidade, graficamente a revista também era bastante diferenciada, com um design limpo e belo, ótima diagramação de textos e fotos sempre bem exploradas, a revista servia tanto para informar quanto para inspirar.

Mafalda y Mato Grosso



En esta tira de Mafalda, ella le pregunta a su padre cuál era su programa de televisión favorito cuando era niño y como su padre le dijo que cuando él era niño no existía todavía la televisión, ella le dice: Y entonces ¿para qué eras niño?.


En esta tira es Felipe, amigo de Mafalda quien le pregunta donde nació su padre y Mafalda después de decirle que su padre de pequeño no conoció ni la televisión, ni los antibióticos, ni los satélites artificiales y ni montón de cosas más, le dice que "deber haber nacido en MATO GROSSO".

COMENTARIO DEL AUTOR DEL BLOG:

Mafalda fue un personaje creado por Quino, un diseñador argentino durante los años 1964-1973. Así que la imagen que en aquellos años tendría el estado brasileño de Mato Grosso no sería tal vez la más moderna y civilizada.

martes, 6 de agosto de 2013

Página 67




He terminado de leer, hoy martes, el libro de García Márquez: "Memoria de mis putas tristes" (2004) y después de tomar unas notas en mi cuaderno de hojas de papel reciclado, decido compartir con los lectores de este blog la página 67 de esta historia de amor entre un anciano de noventa años y una ninfa adormecida en su eterna adolescencia. El estilo inconfundible de Gabo, exuberante y barroco se desborda a lo largo de las páginas de esta novela crepuscular y radiante como el sol de agosto. Espero que os guste, tanto como a mí.



viernes, 2 de agosto de 2013

Estoy oyendo crecer a mi hijo



Su hijo Pincho tenía apenas tres años y el año 1971 se acababa en el calendario. Los juguetes de su hijo se mezclan con la actualidad de aquel momento en una colaboración inesperada con una revista de medicina y humanidades. Umbral simplemente estaba oyendo crecer a su hijo.


Estoy oyendo 
crecer a mi hijo
FRANCISCO UMBRAL 



Anda entre sus trenes sin destino, sus mitologías de trapo, la carabina de Jesse James, el caballo Furia, la Moradita Luz, que es una luz que él ha visto y bautizado desde la terraza, antes de dormirse, un planeta nuevo que mi hijo ha encontrado en el cielo de la noche madrileña, una cosa roja y fina que parpadea, una luz que a él se le antoja morada, moradita. 

Estoy oyendo crecer a mi hijo en el silencio de los libros, en el monólogo de los juguetes, una batalla de trapo, una fiesta de muelles rotos, una catástrofe de automóviles sin pilas, ponen la vida de mi hijo de tres años, como el viejo tango, se han secado las pilas de todos los timbres que vos apretás, y entonces me escriben de una revista y me dicen que haga algo sobre el año viejo o el año nuevo, la nochevieja, una cosa así, ya se sabe, lo de todos los años. 

Decía José María Salaverría que cuando se acaba una colaboración siempre nace otra, y esto es ya una vieja ley en el periodismo, en la hambreante literatura española, madrileña, la ley Salaverría, como la llaman o la llamaban algunos modestos maestros del oficio de la colaboración. Raza extinguir ésta de los colaboradores de periódicos y revistas, porque somos los últimos mohicanos de un periodismo literario y francotirador. 

Pero estoy oyendo crecer a mi hijo y un hijo cuesta mucho, come mucho, gasta mucho, de modo que ahora ha venido el final de un año y el comienzo de otro. Aquí estamos, hijo, tratando de pasar la frontera entre dos años, tú con tus trenes accidentados, con tu coco guapo, tu moradita luz, tu lobote bueno y tu lobote malo, tu popó redondito y tu automóvil italiano, blanco, de pedales, que te regaló la tita por reyes, el año pasado, y que todavía da la vuelta al mundo de apartamento en ochenta pedaladas de tus botas breves y duras. Así las cosas, él anda a sus sillas que disparan, a sus ceniceros que son volantes de automóvil, a sus escobas que son aviones, y yo a mis libros, que cada día vienen más libros a casa, esto es una bendición del cielo catalán, de los editores de Barcelona, que no se cansan, benditos sean, de fabricar libros, en tanto que otros fabrican balas, escopetas, tanques, bombas atómicas, navajas barberas y mentiras. 

Abro el último paquete de libros llegado de no se qué editorial y escribo los necesarios artículos sobre el año viejo y el año nuevo, y pienso en un resumen de fin de año. Allende, el señor Allende, un caso importante, el socialismo y la democracia en América, cuánto durará eso, si pudiera ser que durase, pero las mujeres se manifiestan en París, con Simone de Beauvoir a la cabeza, pidiendo libertad de concepción y de aborto, y la gran escritora llevaba un papelito escrito en la manga derecha de su abrigo de piel, una premática con hilvanes, y otras mujeres se metían un balón debajo del suéter y se montaban en los hombros de un amigo para gritar sus derechos. El mundo sigue, hijo, y tú estás aquí a pesar de todo, y seguramente doña Simone de Beauvoir no tendría nada contra ti, como ni tú ni yo lo tenemos contra ella, pues no es eso lo que quiere decir el papelito de su manga, tú ya me entiendes, tienes tres años y ya me entiendes. 

El mundo está afuera, lleno de revoluciones, represiones, avances, regresiones, huelgas, frío, castañeras, discursos, lentejuelas, músicas, ternurismos y habre, y nosotros aquí, en este apartamento pequeño (a ver si para el verano nos tienen la casa nueva, que está casi fuera de Madrid y se respira más aire puro, menos polucionado, y tendremos más habitaciones). Tendremos más habitaciones, sí, pero entonces yo me aislaré en la mía, que gustaré de llamar estudio, con mis libros, la máquina, esta máquina de escribir, los retratos de Valle-Inclán y Jesse James, el retrato que me hizo Álvaro Delgado, y el que me hizo Martínez Novillo, dos retratos, hijo, donde estoy verde, enfermo, miope, dos retratos de Dorian Gray a los que les sale ya la decadencia de mi vida en este fin de año, en este fin del mundo. 

Estoy oyendo crecer a mi hijo y quisiera para él un mundo mejor, más justo; más libre. Cuando yo me haya muerto entre estos dos retratos verdes y amarillos, cuando ellos den ya toda la amargura de mi vida ida, quisiera que los hombres, hijo, hubiesen dejado de matar niños, que los niños hubiesen dejado de pensar en matar hombres el día de mañana, que hubiera en el mundo más justicia y más libertad. Decía Camus, hijo, que entre su madre y la justicia, se quedaba con su madre. Decía Madariaga que un día dejó de creer en la justicia para creer en la libertad. Está muy malparada la justicia para creer en la libertad. Está muy malparada la justicia, hijo, no tiene prensa entre nosotros, y entre la justicia y tú, yo no tengo que elegir, porque si digo justicia estoy diciendo justicia para ti (para ti también) y si digo que mi hijo, estoy diciendo un hombre justo para el día de mañana. En fin. 

Hay un cruce de trenes en el cruce del año que se va y el que viene, hay esa tristeza ferroviaria que es la fundamental tristeza de la vida, un instante de andén vacío, una sala de espera entre diciembre y enero, con frío y humo, y estoy aquí, oyendo crecer a mi hijo, que se asoma tras los cristales helados de la noche a mirar al parpadeo rojo de la moradita luz, y luego se va a meter en la cama y vamos a tener un diálogo de ardillas que leen libros y ciempiés que hablan por teléfono, hasta que él se duerma. Antaño, yo le dormía en la mecedora e hice un relato contando esto, que me publicó Garagorri en “Revista de Occidente”. Garagorri tiene barba blanca de Papá Noel laico, de hombre bueno y sabio de la cultura española, pero no siempre le van bien las cosas, porque no siempre les van bien las cosas a los hombres buenos y sabios, hijo. Garagorri, si quisiera podía hacernos un Papá Noel barbado y honrado, para ti, pero no va a querer. 

Es el año nuevo, el año viejo, la nochevieja, no sé. Dejo de escribir a máquina y estoy aquí, sencillamente, oyendo crecer a mi hijo


Revista “Jano” (Barcelona), 31 de diciembre de 1971, pág. 27.